Daniel Icaza

Daniel Icaza

Mutante Gráfika Kuática

Desde la autogestión, la ilustración y los talleres, Daniel Icaza: ilustrador autodidacta, nos comparte su experiencia y nos invita de paso a dejar la universidad, a formar oficio, abrir ventanas comunitarias para que surjan y prosperen ideas colectivas.

¿Cómo parte tu relación con la ilustración?

De niño dibujando antes de ilustrar. El primer lenguaje antes de hablar, antes de expresarme de otra forma, era dibujando, rayando.

Yo me acuerdo de eso, de niño dibujando, dibujaba en el borde blanco de los diarios, dibujaba al lado del cuaderno cuando estaba escribiendo, dibujaba en todas partes.

Sin embargo nunca me fue bien en el colegio en el ramo de Artes Plásticas porque perdía el tiempo ayudándole a los demás, como diciéndoles “Oye esta buena esa idea pero podrías hacerla así o podrías hacerla asá” y llegaba el final de la clase y terminaba siempre con los dibujos inconclusos. Un clásico.

Recién como el 2007, me surgen las ganas de querer comunicar a través del dibujo y ver el dibujo como un comunicador, como una vía de comunicación, un querer expresar algo. Partí  dibujando, hice un Blog y empecé con el Jano (Vega) al mismo tiempo. Ahora que lo recuerdo, nos surgió la idea al unísono.

Nos juntábamos a dibujar, realmente era tomarse una chela dibujando, así como “el carrete entretenido” Era como el querer expresar o acompañar ciertas ideas con dibujo entonces ahí empieza como la ilustración.

¿Cuál es la diferencia entre dibujar e ilustrar?

Uno puede ilustrar sin dibujar como puede dibujar sin ilustrar.

La ilustración a mi opinión viene a enriquecer otro relato, otro texto, otra situación, un personaje, una entrevista o lo que fuese. Viene a complementar, viene a iluminar.  

Ilustrar es buscar gestos, buscar situaciones, contar un par de cosas más que solo dibujar, dibujar es una perspectiva, dibujar es un vaso, dibujar es una flor pero si yo con esto estoy contando otra cosa, estoy dando otro relato pasa a ser una ilustración.

¿Por qué un blog?

Fue un desafío que consistía en describir, dibujar algo que quería comunicar, acompañado de un pequeño escrito.En el 2007 y un par de años antes fue esa como mi impronta.Realmente eran vómitos. Vómitos algo viscerales en cuanto a cosas que me molestaban o temas de actualidad o cosas que me pasaban a mí. Cosas que quería comunicar pero siempre entendiendo el dibujo como un ente comunicador. Así nace ValpoMutante.

¿Fue complicado al comienzo partir y decir voy a ganar dinero haciendo ilustraciones o dibujos?

Empieza a surgir solo, me empiezan a encargar cosas. Primero era bien reacio a dibujar lo que me pedían. No me gustaba y empecé a vender obras originales, empecé a vender con una acuarela grande que había dibujado por mi cuenta y que a alguien le gustó. Después de eso, empezó a mutar y comenzaron los encargos. Del encargo pase a la ilustración.

De primero era dibujar lo que yo quería comunicar, lo que me gustaba, lo que estaba haciendo. Igual sigue siendo así, pero en hoy si alguien me encarga y me dice estoy escribiendo un libro y quiero que lo ilustres o tengo un libro de poesía le digo pasa el libro, me lo leo, me va a gustar y lo voy a hacer. Tampoco va a llegar gente tan ajena a mí. No me ha pasado el tener que  trabajar con personas que no quiero por suerte.

Pero esto va evolucionando. De dibujar para ti mismo, a que  te conozcan, a que te compren dibujos. Igual entre un círculo cercano y cuando sales del círculo cercano es una batalla ganada, porque primero te compran dibujos los familiares, los amigos o te encargan y tú dices, ya bueno. Te piden cosas porque te quieren jajaja y empiezas a dudar si tu trabajo es bueno o no,  o si es porque te quieren dar una mano.

Cuando muta esto es cuando conozco a un amigo el Yako. Él pintaba y salía a vender sus cuadros y me incito, un par de veces, a salir a la calle a vender mis dibujos. Para mí era difícil porque era mostrar a otro nivel, porque la web te da la seguridad de estar en tu casita. Salir a la calle es plantearse salir a ganarse las lucas vendiendo dibujos en la calle. Todo un cuento para mí porque que me costó caleta y cuando caché que se vendía dije “ya, buena”.

La gracia de estar en Valpo es que toda la gente hace algo, como que los círculos son pequeños y está lleno de personas  autodidactas.

¿ Y Santiago?

Lejano, alienado, tengo muchos amigos que trabajan en Santiago, que trabajan desde el diseño. Pero  no es un círculo al cual haya querido acercarme o que me interese. En Santiago hay gente que dibuja muy bien, hay gente muy seca pero hay un montón de gente en la cual miro un dibujo y no podría distinguir uno del otro, no sé, los veo y son todos iguales.

¿Y por qué piensas que pasa eso?

Porque es un fenómeno que le pasa un poco a Chile: La falta de identidad en el dibujo, en la ilustración. El mercado pide ciertas cosas, si tú quieres ilustrar en una revista, o si quieres ilustrar para una agencia, te van a pedir que seas naif, o te piden que utilices ciertas técnicas o que sea cierto tipo el dibujo, salvo que seas muy seco y con un estilo propio, que surja, que se note y resalte, pero por lo general, yo veo una falta de identidad en la ilustración nacional.

Por ahí me topé con unos artículos de otras partes que hablaban de un fenómeno creciente y que tiene que ver con las lógicas de mercado. El mercado pide trabajes de cierta forma y crea una homogeneización en torno a la ilustración, que se busca y que está de moda en el momento y si no dibujas de esa forma, no vas a tener pega, por lo menos con una editorial grande que te esté pidiendo trabajo todo el rato. En mi humilde opinión, siempre hay excepciones, pero por lo general hay un montón de gente que dibuja muy parecido, consecuencia de la lógica de mercado.

¿Cuál es tu técnica preferida?

¿Que técnica ? jajajaja. Una vez me preguntaron si éramos varios los que dibujamos en el blog, y cuando respondí que solo era yo, no me creían, pensaban que eran distintas manos.

Me falta un poco de constancia para algunas cosas, si bien he trabajado técnicas como la acuarela, el acrílico o el grafito, me encanta la tinta, tinta negra, tinta a color;  pincel, agua y tinta, papel: maravilloso.

Me he metido poco en lo digital. No le he dado caña a sacarle todo el partido, trabajar transparencias, brillos, miles de capas, archivos por montones, no lo he hecho. Las veces que he trabajado en digital, he querido solucionar ciertas cosas de forma muy plana.

Ahora estoy experimentando más con la mancha, dar un poco más al error. No he mostrado algunos trabajos. Tengo hartas cosas dibujadas que son harta mancha, como salir de un parámetro donde estaba. Yo mismo me encontraba un poco fome y clásico, venía desde esa impronta de querer comunicar y que el mensaje fuera claro con el dibujo, entonces eso me sesgo a la frontalidad, a cosas muy planitas y ahora como quiero romper un poco más eso.

¿Hay alguna temática que se repita en tus trabajos? ¿Un concepto?

Depende, se va dando por etapas. En un momento tenía que ver con un asunto de querer denunciar males endémicos de la sociedad como la contaminación, la deshumanización del núcleo familiar y cosas así. Luego pase a valorar otros iconos que tenían que ver con la mujer, con lo natural o con la resistencia o ese tipo de cosas. También Valpo, pero desde el vagabundo, desde el perro callejero.

Mucho tiempo me negué a dibujar Valparaíso por Valparaíso. Pese a que es tan fácil y que gusta tanto. Lo he hecho por algunos encargos que me han pedido.

Ahora estoy haciendo una serie de dibujos que tienen que ver con los que navegan: los náufragos del alcohol en el puerto, una serie de gente abrazada a la botella. Todo parte por un tango que pille por ahi y que se llama Niebla de Riachuelo.

Otro tema que estoy desarrollando es  “Los Monstruos Existen” y es algo que tengo que terminar jajaja. Se basa en los monstruos sociales que es una serie que parte con uno ya publicado: Metrópolis. Cada quien tiene sus propios monstruos interiores, hay zombis, zombis pegados al teléfono, zombis pegados al computador. Hay zombis que trabajan sin saber porque trabajan, hay monstruos gigantes a lo Godzilla que destruyen a la naturaleza, que pueden hacer cagar con la represión a la gente, hay monstruos con los cuales no puedes luchar o que si luchas no le vas a hacer gran daño. Hay uno bien avanzado que es el Monstruo Estado de Cuatro Cabezas y aparece babeando, una de las cabezas es el la iglesia, otra es el poder judicial, otra cabeza es el poder armamentista o las fuerzas de orden y la otra cabeza es el poder político. La política en sí, es un monstruo guatón, con pecas, verrugas, tres tetas, cuatro manos y dejando la cagada, apoyándose en todas partes, la gente corriendo. Tiene que ver con eso, y la serie tiene hasta nombre, no está terminada pero se llama Los Monstruos Existen.

¿Haces tus propios productos?

Los hago,  hago reproducciones de mis dibujos y los hago productos: magnetos, adhesivos, láminas o afiches. He hecho serigrafía: poleras, parches y bolsos, cosas que volveré a hacer. Estuve un tiempo trabajando en serigrafía y reconozco que el oficio del taller demanda tiempo. Para mi estos dos últimos años han sido más de emprender trabajos en torno a la formación: compartir y trabajar con niños, enseñar y hacer talleres.

¿Cómo ha sido esta nueva etapa de enseñar?

Es entretenido. Esto parte hace un rato como un voluntariado y que fue maravilloso. Un voluntariado con el TAC (Taller de Acción Comunitaria, Cerro Cordillera), que partimos haciendo talleres de murales y terminamos haciendo talleres de animación con el Jano. Lo invité porque sabía que se iba a enamorar del proyecto. Es imposible no enamorarse de esa instancia.

Al final, indague en la animación que era algo que no me había explorado. No había querido porque le tengo bastante respeto a los oficios, siento que si no te vuelcas por completo para aprender o desarrollar una cosa mejor no hacerlo. Si te vas a meter en algo, vuélcate por completo, sácale bien todas las vueltas que tengas sacar antes de ejecutar.

El enseñar parte con ese voluntariado, casi como un experimento, probando metodologías hasta llegar a un punto de tener una especie de formulilla metodológica para enseñar, que la he aplicado y he ido modificado. Tiene que ver con desarrollar guías creativas a través del trabajo colaborativo, de sacar tus propias ideas, sacar tus propios dibujos pero en pos de un fin común,.

¿Qué cosas has aprendido de enseñar?

Aprendí que no puedes no preparar completamente una clase. Debes instruirte y buscar diez miradas distintas sobre lo que vas a hablar. Es completamente necesario para poder transmitir al otro.

Fue un autoaprendizaje el “ponerse serio”. Si no puedes ponerte serio con el asunto mejor no lo hacerlo porque cuando trabajas con cabros chicos, van a reparar inmediatamente si no le gusto, si está fome, si no llegaste a la respuesta. Si estás delante de un adulto peor.

Uno no tiene todas las respuestas, siempre digo eso. Enseño la forma que me resulta, la que yo sé, pero tienes diez mil verdades más para seguir investigando.

Uno no es la solución o la respuesta, uno abre caminos. Para mí siempre es una invitación donde voy a abrir un par de ventanas. Te voy a mostrar una forma de hacer las cosas que demanda que sigas investigando por tu cuenta. Es sacarse un poco la impronta del profesor que todo lo sabe, porque eso no existe. Si te compras eso, mejor no participar del proceso de enseñar y compartir conocimientos.

¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando en el tema de la ilustración? ¿Qué consejo te darías a ti mismo si pudieras volver atrás?

¡No estudies en la universidad! Sería lo primero. Búscate un maestro o arrímate a gente y lee libros pero no estudies en la universidad, te juro que ese sería mi consejo. Si pudiera volver y decirme ¡Daniel, vengo del futuro y te tengo que decir algo! Me diría no gastes dinero en la U. Invierte tu dinero y esfuerzo en comprarte libros, en viajar, en tomar cursos cortos o lo que sea pero la dura, ¡no entres en la universidad!  También sería: ponte las pilas, auto-edúcate.  

Siento que es innecesaria la universidad, no es garantía de forjar oficio. A veces eso ocurre pero en realidad uno forja su oficio siendo constante, iniciando procesos de investigación sobre el dibujo y las artes gráficas, tomando cursos pequeños o buscando maestros que puedan enseñarte. No es necesario el proceso de formación de la universidad, sobretodo de la manera en que lo tenemos planteado en este país y lo que cuesta también. ¿Para que quieres acarrear una deuda de quince millones de pesos en tu vida por cinco años de educación? Imagínate si pudieras invertir esos quince millones en tu formación, podrías comprarte libros, viajar. 

El otro consejo sería: dibuja, dibuja, dibuja y en un momento muestra tus dibujos pero dibuja, dibuja, dibuja. A mí me pasó que un tiempo dejé de dibujar y al retomar era un asco. Sólo los prodigios, los locos que son muy talentosos pueden darse el lujo de dibujar cuando quieran, lo que quieran.

Me contaban  de un dibujante boliviano, que en la mañana se tomaba un café y dibujaba, terminaba de almorzar y luego dibujaba, y así durante el día. Le preguntaban ¿por qué no hacía otra cosa? y respondió que era lo único que tenía que hacer. Entendí que eso es forjar oficio: dibujar y dibujar

¿Un libro, una película y un tema?

¿Uno sólo de cada uno? Que difícil, ¿no pueden ser diez películas, diez libros y diez temas? Me cuesta quedarme con uno solo. Me gustan muchas cosas.

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